¿De qué voy a vivir en mayo?

Nuria trabaja en un bar junto a varias compañeras. Las condiciones no son precisamente buenas, salvo los domingos, Nuria trabaja todos los días de la semana más de 9 horas, normalmente la jornada semanal asciende a unas 55 ó 60 horas.

El sueldo suele estar entorno a los 1.000 pero oscila según las semanas y los meses porque increíblemente, Nuria trabaja a comisión. Además suelen pagarle al final del día lo que le dificulta llevar las cuentas de su casa al tener los ingresos muy fragmentados. Naturalmente, Nuria no tiene complementos de nocturnidad, ni pagas extras, ni horas extraordinarias remuneradas pero a todo se acostumbra una.

Las vacaciones no son remuneradas y se “disfrutan” cuando la empresa cree conveniente y además a veces, avisan a sus trabajadoras de que les tocan vacaciones obligatorias con escaso margen de tiempo.

El 22 de abril la encargada avisa a Nuria de que el próximo 1 de mayo se quedará de vacaciones y que por lo tanto no cobrará ese mes. Nuria se ha acostumbrado a vivir con un sueldo escaso, sin complementos y ganado a base de muchas horas de trabajo, a lo que no se ha acostumbrado es a vivir sin ingresos. A Nuria le asaltan las dudas, la angustia y la ansiedad “¿De qué voy a vivir en mayo?”.

Nuria no lo sabe porque ni se lo han dicho ni se lo ha planteado nunca pero lo que necesita en su trabajo es un sindicato.